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Periodismo ficción

INMINENTE ABDICACION DEL DIABLO

Satanás anunció que cesará en sus funciones como consecuencia de la “competencia desleal” que, a su juicio, practica el Vaticano.
Fuerte repercusión del anuncio en esferas clericales. No se descarta la intervención directa de Dios.

Roma. En lo que se considera la noticia más espectacular de los últimos milenios, el Diablo anunció ayer a las 6 su virtual reconversión al asegurar que cesará en sus funciones, a raíz de que entiende “menoscabada a niveles inaceptables” su autoridad.
  En el transcurso de una conferencia de prensa de la que participó EL SUR, Satanás realizó la revelación ante azorados periodistas que no podían creer lo que escuchaban, sentados en el lujoso piso de recepciones del Averno, a 4 mil metros de profundidad del Vaticano.
  El premier maligno prometió su reconversión gradual, en represalia por lo que consideró “una competencia desleal” originada, fundamentalmente, por la “expansiva administración del infierno propio del Vaticano, que atenta contra nuestra estabilidad laboral. Esto -añadió- hace ver menoscabada a niveles inasceptables mi autoridad”, lo que habría encendido movimientos de indisciplina en los Grandes Hornos.
  Es la primera vez que el mismísimo Diablo se dirige de cuerpo presente a los periodistas, desde que estallara el escándalo del banco pontificio (oportunidad en la cual, con profundo pesar, se vio obligado a deslindar su responsabilidad en el sonado caso), entre sugestivas nubes de vapor y azufre.
  Mientras tanto, ya desde las últimas horas de ayer un tránsito febril de decenas de ángeles, arcángeles y vendedores ambulantes unía la cúpula vaticana con la sede del Señor -lo que ocasionó serios embotellamientos en la intersección de la avenida Ernesto Melchor y el acceso a la puerta sampedrina-, transportando explicaciones, órdenes, escusas y contraórdenes que incrementaban la confusión reinante.
  A otro nivel, encontradas opiniones fueron escuchadas en jerarquías menores de la comunidad eclesial. “Alabado sea Dios; hemos logrado el triunfo del Bien en la Humanidad”, afirmaron eufóricos optimistas que se apresuraron a dar por veraces los anuncios luciferinos. Otros, en cambio, descreyeron del resonante anuncio de la próxima desaparición de la maldad, preocupados por un eventual rompimiento de la antinomia Bien-Mal, que implicaría la pérdida del sentido de la existencia de la Iglesia. Estos sugirieron, incluso, ·”afrontar con humildad divina y pasión mariana” la tarea que pudiese dejar vacante el Diablo, según deslizó un ex-seminarista en la actualidad dirigente de Tradición, Familia y Propiedad.
  Un escueto comunicado oficial del Vaticano se anticipó a rechazar una tercera interpretación que no solamente pone en tela de juicio el hecho de que Satán haya efectuado tal anuncio en una conferencia de prensa, sino que duda también de que se realizara una conferencia de prensa semejante y, más aún, descree de Satanás mismo, en un esfuerzo por restar veracidad al anuncio pero cuestionando sin querer el Gran Dogma cristiano.
  Por su parte, un párroco sexagenario que adhiere a la perimida Teología de la Liberación argumentó que “esta no es más que otra evidente maniobra del imperialismo que pretende desviar la atención de la pesada carga espiritual que provoca la deuda externa en el Tercer Mundo”, tras lo cual terminó por arremangarse los hábitos para disponerse a colaborar en la recolección de café en una pequeña comunidad centroamericana.
Por último un asustado padre franciscano solicitó reiteradamente que “por Dios, no nos culpen también por esto; con la Evangelización tuvimos bastante”.
Un ignoto colaborador del titular del verano extremo admitió que la medida demoníaca -ahora en el buen sentido de la palabra- provocaría serios trastornos, no únicamente en el Vaticano sino también en el propio Averno. Según analistas celestiales, Satanás podría dejar de ser malo recién a mediados del año entrante, una vez que queden resueltas cuestiones administrativas ineludibles vinculadas con el cambio de régimen de millones de personas alojadas allí desde tiempos inmemoriables. A pesar de la plástica organización del Mal, los profundos cambios que se avecinarían requieren de un tiempo mínimo de ensamble en la realidad.
  De acuerdo con lo anticipado por el Demonio en la conferencia de prensa, a modo de ejemplo de las transformaciones diagramadas, se comenta que será abolido el antiguo sistema de compra directa de insumos a tradicionales empresas oferentes, reemplazándolo por la transparente licitación abierta y pública.
  El mandatario de las profundidades, luego de reiterar sus críticas a lo que calificó como “ingerencia premeditada del Vaticano en asuntos de mi exclusiva incumbencia y reiteradas violaciones del principio de no intervención consagrado por la ONU”, no descartó la posibilidad de solicitar la participación directa de Dios “en este asunto que nos compete a todos”, desconociendo así la acostumbrada mediación clerical en las cuestiones mundanas.
  Ante la pregunta de un periodista especializado en Economía, el Diablo descartó que su reconversión pudiese provocar una caída brusca del dólar, lo que luego fue ratificado por su grupo de asesores, encabezado por un ex-pastor que ganó prestigio en la televisión estadounidense y un ex-planificador para América Latina del gobierno de Bush. No obstante luego del compromiso asumido por el grande del Mal, inmediatamente organismos internacionales de las finanzas y un cambista de moneda residente en Jerusalén iniciaron tratativas para acordar un congelamiento “que garantice de algún modo la actual estabilidad monetaria”, alcanzó a decir un operador de la Bolsa mientras movía los indicadores de baja de las acciones de grandes corporaciones multinacionales.
Mientras se aguardaba una comunicación del Vaticano más explícita fijando posición al respecto, observadores imparciales tejían un sinnúmero de hipótesis sobre el anuncio satánico. En tanto algunos especulaban con una verdadera bonomía de Lucifer, otros en cambio sostenían que el anuncio no era otra cosa que una nueva diablura tendiente a desprestigiar al Vaticano y, más aún, a debilitar las ya tirantes relaciones entre el Señor y la cúpula católica, afectada por un juramento hecho en vano por un cura sudafricano, al no resistir torturas de las que era objeto por miembros de un escindido grupo del Movimiento Patriótico de Liberación Mutua.

Adrián Demasi